¡Vamos a tomar miel!

Cuando era niño al encontrar un panal de miel colgado de un árbol gritábamos extasiados: ¡Vamos a tomar miel!. De inmediato organizábamos un equipo, rodeábamos el árbol y comenzábamos  a apedrearlo. Al dar en el blanco en vez d salir miel salían decenas de abejas zumbando encima de nuestras cabezas, como resultado todos despavoridos empezábamos a correr hacia cualquier lado.

Lo mismo ocurre con el avivamiento,  creemos que será fácil recibirlo y que no encontraremos resistencia alguna. Pero la realidad es diferente, el Diablo no se queda quieto, él custodia fuertemente el “panal de miel” (el avivamiento y las bendiciones que trae consigo) y no quiere que nadie disfrute de él.

El avivamiento producirá oposición del Diablo, así pasó con el pueblo de Israel cuando Dios lo visitó en Egipto. La narración  bíblica lo resume en Éxodo 5:1,2 “después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón  y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así : Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto. Y Faraón respondió ¿Quién es Jehová para que yo oiga su voz y deje ir a Israel”.

Cuando el Señor  quiso liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto, Faraón se opuso tenazmente. Debido a esto lo israelitas experimentaron diferentes presiones.

Al considerar el evento relatado a la luz de la tipología  bíblica se  puede ver que faraón representa a Satanás y Egipto representa a al “mundo”. De esta manera se concluye que en el momento que Dios comienza a liberar a su pueblo, esto es, envía avivamiento espiritual, Satanás al igual que faraón se opone a la iglesia de Jesucristo. Esto somete al pueblo del Señor a diferentes presiones.

Unas de las áreas en la que se ve presionada la iglesia del Señor es en el medio ambiente. Los israelitas eran oprimidos por los egipcios, eran azotados y maltratados por Faraón y su pueblo. Lo mismo sucede hoy día cuando comenzamos a buscar a Dios. Se produce presión en la sociedad, la familia el trabajo, injusticia, injuria y calumnia. Es el indicio de que las fuerzas  espirituales empiezan a combatir.

La economía es otra área en donde el pueblo del señor  es sometido a presión. Esto se aprecia en la actitud de los egipcios. Ellos  obligaron a trabajar más duro a los Israelitas. Le impusieron sobrecarga de trabajo. Menos comodidades más producción.

Cuando nace en el creyente el deseo de las cosas espirituales o un compromiso en buscar más de la presencia el señor, no es de sorprender si empiezan las necesidades económicas, o los empleadores exigen trabajar más horas de lo normal, y el salario aumenta. Esto es consecuencia del proceso de liberación espiritual  y económica que él señor  realiza. Es menester no retroceder.

También la iglesia del señor sufre presión en lo espiritual. Ejemplo de esto es el accionar de Faraón. El trató de  desacreditar el poder de Dios, mediante la imitación de milagros y a los lideres espirituales. Moisés y Aarón  fueron desacreditados  y el  pueblo murmuró en contra de ellos y del obrar  del Señor. Cuando el avivamiento comienza, también lo hace la oposición de las tinieblas. La guerra espiritual se toma intensa, por eso el avivamiento es un proceso, se paga un precio. El precio es buscar a Dios y soportar las presiones.

Pero, ¡Cómo lograr soportar las presiones?, ¿Cómo vencer en la guerra espiritual  y lograr que el avivamiento fluya?

Ciertos principios encontrados en el libro de Éxodo proveen la clave para obtener la victoria.

El primero es permanecer en el rebaño  de Dios. El pueblo de Israel se mantuvo firme y en unidad, nadie renunció a su ciudadanía para ser egipcio, sino, soportaron la presión y el Señor les trajo redención y los protegió  de las maldiciones y plagas  que cayeron sobre los egipcios.

Satanás tratará de apartar a los creyentes de la congregación y grupos de comunión cristiana. No se debe ceder. Es necesario permanecer en el rebaño.

Otro de los principios  hacia la victoria es tener confianza en los líderes  espirituales. Dios fue quien llamó levantó a Moisés y Aarón como lideres para manifestar su poder ante el faraón.  Aunque el pueblo israelita  se quejó, tenían confianza en ellos. Lo mismo pide el señor en este tiempo. “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos porque ellos velan por vuestras almas”. Hebreos 13:17

Obrar en la obediencia a la voz de Dios es otra de las claves para ser vencedores  en la batalla espiritual. Esto es evidente en el relato de marcar con la sangre del cordero, los    dinteles y frontales de la casa. Este acto era una señal de obediencia por fe.

Al comenzar a moverse en obediencia a la voz de Dios, la iglesia, quizás realice cosas que aparente sentido e ilógicas. Pero si obedecemos, el accionar por fe puede ser el principio de un gran mover de Dios sobre su pueblo.

El último principio a considerarse es la disposición de marchar adelante en fe. El pueblo demostró su disposición al salir de Egipto. Israel pasó por el medio del mar Rojo se abrió cuando los líderes espirituales pisaron las aguas, y todo el pueblo con ellos.

Es necesario dar pasos de fe. Pisar lo desconocido, tomar posesión de cosas nuevas en el reino espiritual. Cuando Israel cruzó el mar Rojo el avivamiento espiritual comenzó.

La iglesia de Cristo debe levantarse en fe, pelear al Diablo el avivamiento que Dios tiene preparado. El panal de miel espera rebosante. ¿estará el pueblo del señor dispuesto a lanzar las piedras para que fluya la miel, y soportar el ataque de las abejas?

Autor original: Rev. Víctor Cantero.

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