Valores que superan las pruebas

Texto bíblico: Hebreos 6:1-12

Cuenta Richard Wurmbrand en su autobiografía, “Torturado por Cristo”, que cuando los rusos ocuparon Rumania, dos soldados rusos irrumpieron en una iglesia cristiana y, apuntando sus armas a todos los presentes, gritaron:
—¡No creemos en su fe! A los que no renuncien de inmediato a ella, los mataremos de un tiro ahora mismo. Los que renuncian a su fe, pasen a la derecha. Algunos se pasaron a la derecha del recinto. —¡Ustedes, salgan de la iglesia y regresen a sus casas! —les ordenó uno de los soldados. Y salieron huyendo, como alma que lleva el diablo.

Los soldados rusos, una vez que quedaron solos con la mayoría de los asistentes que no se habían movido ni un ápice, los abrazaron y les dijeron emocionados: —Nosotros también somos seguidores de Cristo, pero queríamos fraternizar sólo con aquellos que están dispuestos a morir por la verdad que profesan.

Esta historia refleja una verdad, no todos están en la iglesia son de la iglesia. Peor aún no todos sirven a Dios por los motivos correctos y cuando llegan las dificultades no pueden seguir en el plan de Dios para sus vidas.

La carta a los hebreos se escribió para alentar a la iglesia que estaba bajo persecución. Algunos ya habían abandonado la fe y otros estarían por hacerlo. El mensaje del capítulo 6 es: perseveren, pues Dios tiene preciosas promesas para los que le sirven.

En el estudio anterior tratamos con la pregunta ¿Cómo puedo permanecer en la voluntad de Dios? Hoy podemos responder a la ¿Por qué no todos perseveran en el plan de Dios? Si tenemos preciosas promesas ¿por qué no logramos perseverar? El problema pudiera estar en los valores que sustentan nuestro servicio a Dios. Considerando el texto de Hebreos 6 puedo decir que si los valores son los correctos será posible perseverar, veamos cuales son los valores que deben sustentar el servicio a Dios en espera del cumplimiento de las promesas.

Valor # 1
El desarrollo personal (Hebreos 6:1-9)

Preciosas son las promesas para aquellos que sirven a Dios. Y es correcto esperar que Dios cumpla sus promesas. Pero las promesas deben ser el premio extra y no la motivación. Quien dedique su vida a los planes divinos por los premios que pueda alcanzar se encontrará con un gran un vacío espiritual.

Debemos servir a Dios porque solo en él encontramos plenitud. El plan de Dios para nuestra vida es lo mejor que nos puede pasar. Por tanto, la mayor preocupación debe ser el desarrollo personal en los planes divinos.

Según Hebreos 6:1-2, el desarrollo personal se evidencia en 1) Superar la etapa de los fundamentos (6:1-2), 2) La santificación (6:4-6) y 3) La producción de frutos (6:7-8).

Valor #2
El Servicio por amor (Hebreos 6:10)

Es muy interesante que en un solo versículo se utilicen tres palabras para resaltar el trabajo de los hermanos que estaban en persecución. Las palabras son: 1) Obra, del griego érgon, que significa laborar con esfuerzo, 2) Trabajo, del griego, kópos, que significa esforzarse, dolor, molestia y 3) Servicio, del griego, diakoneo, que significa servir domésticamente o como anfitrión. Estas tres palabras indican el gran esfuerzo que hicieron por cumplir el plan de Dios, sin embargo, la recompensa no vendría por el sacrificio, sino porque todo esfuerzo estuvo hecho por amor a Dios.

Valor #3
La diligencia (Hebreos 6:11-12)

La vida cristiana y más aún el servicio a Dios se parece más a una maratón que a una carrera de velocidad. No es están importante la velocidad con la que se empieza, sino, la capacidad de continuar todo el recorrido. Esto mismo es los que se menciona en el texto. Empezaron con solicitud, spoudé en griego, que significa esfuerzo, diligencia, rapidez, esmero, vehemencia, entusiasmo; pero es evidente que estaban decayendo. La exhortación es a mantener la diligencia, no hacerse perezosos.

Preguntas de aplicación:

  1. Tres son las etapas para el desarrollo personal ¿En cuál te encuentras?
  2. ¿Qué frutos puedes mostrar de tu crecimiento personal?
  3. ¿Cómo puedes manifestar el amor a Dios en el servicio que realizas?
  4. ¿Qué te impide ser diligente en el servicio a Dios? ¿Cómo puedes cambiar eso?

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