Tibios

Texto bíblico: Apocalipsis 3:14-22

Para aquellos que decidimos vivir en la voluntad de Dios encontramos mucha fortaleza al conocer las promesas de Dios. En tiempos difíciles es muy importante fortalecerse en las bendiciones que Dios concede a los que le sirven con fidelidad.

Sin embargo hay promesas de Jesús, declaradas y escritas para la iglesia que no quisiéramos experimentar de ninguna manera. Por ejemplo, en Apocalipsis 3:16 dice “Pero por cuanto eres tibio y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”. Esa sí que es una promesa que no queremos. Pero, ¿qué significan esas palabras tan duras de parte de Cristo?

Pues, los términos frío, caliente y tibio quizá se relacionan con las aguas que había alrededor de Laodicea. La cercana Hierápolis era famosa por sus fuentes cálidas. Colosas, también muy cerca, se conoce por un torrente de excelente agua potable fría y clara. Laodicea, por su parte, se asentaba sobre el margen del río Licio que se secaba en verano dejando sin agua a la ciudad.

Razón por la cual recurrían a un largo viaducto para tener agua, que no sólo era turbia sino también impura y a veces nociva. Esta agua hacía enfermar a la gente al punto del vómito. Para Cristo, la iglesia de Laodicea tenía un comportamiento que provocaba los mismos síntomas que el agua tibia y contaminada que ellos tomaban. De ahí la terrible promesa: “te vomitaré…”

Claro está que también hay promesas preciosas para la iglesia de Laodicea, como: “Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20) y, “al vencedor le concederé que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono” (Apocalipsis 3:21) Pero para que le sea posible recibir esas promesas necesitaba hacer cambios y seguir los consejos de Cristo.

También nosotros, si deseamos recibir las promesas que bendicen, necesitamos seguir los consejos de Cristo para obtener sus promesas de bendición. Veamos estos consejos.

Consejo #1
Examina tu vida a la luz de la Verdad (Apocalipsis 3:18 c)

“unge tus ojos con colirio para que veas.”

La ciudad de Laodicea era conocida por la producción de colirio para la cura de los trastornos de la vista. Su capacidad de sanar los males de la vista no fue de ayuda alguna a la iglesia de la ciudad, pues, Jesús los describe como ciegos.

Los creyentes de Laodicea son ciegos para entender la condición espiritual en la que se encuentran. Ellos se consideran ricos y sin ninguna necesidad mientras que para Jesús son: desventurados, miserables, pobres, ciegos y están desnudos (Apocalipsis 3:17). Esta incapacidad de entender su condición espiritual tiene que ver con que el parámetro que utilizaban para evaluarse era la prosperidad. El juicio que ellos están usando es equivocado, necesitan una medicina que le abra los ojos para ver lo que está mal en ellos.

La única forma de quitar la ceguera espiritual es por las Sagradas Escrituras. La biblia tiene la última palabra sobre nuestra condición. Necesitamos examinar nuestra vida a la luz de la palabra de Dios.

Consejo #2
Cambia el centro de tu motivación (Apocalipsis 3:18 a)

“compres de mí oro refinado en el fuego para que seas rico,”

En tiempos del Nuevo Testamento Laodicea era conocida como el centro bancario por excelencia. Los cristianos de Laodicea son ricos en bienes de la tierra, por lo cual también la comunidad resplandece al exterior, vista desde fuera, no le falta nada, puede satisfacer todas las necesidades y obligaciones.

Sin embargo para Cristo lo necesitan todo. La tibieza en la que se encuentran es digna del vómito del Señor. ¿Cómo llegaron a tal condición? Pues, al tener como centro de motivación la riqueza, el corazón se les desvió. Al considerar que lo más importante es el dinero, y al tenerlo en abundancia, no necesitaron de la ayuda de Dios. Como consecuencia, no buscaron a Cristo como lo hacían las otras iglesias en persecución y pobreza.

Cuando la motivación que mueve nuestras vidas es diferente a la que Dios espera podemos estar rumbo a la tibieza espiritual.

Consejo #3
Vuelve a la santidad (Apocalipsis 3:18 b)

“vestiduras blancas para vestirte, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez.”

Además de ser conocida por el colirio y como un centro bancario, Laodicea era famosa también por la producción de fina lana negra usada en vestidos y alfombras. A partir de esto último, Jesús confronta la mundanalidad de la Iglesia con un llamado a usar vestiduras blancas. Ellos ensayaron un compromiso entre ser cristianos y ser mundanos y esto los hizo tan falsos y tan repugnantes para su Señor como el agua tibia y contaminada del acueducto de verano.

La santidad es un prerrequisito para obtener las promesas de Dios. Por tanto, es necesario volver a Dios en arrepentimiento y confesión para que nos limpie del pecado.

Preguntas de aplicación:

  1. ¿Cómo puedes saber si lo que haces es correcto?
  2. ¿Cómo puedes corregir tus motivaciones?
  3. Menciona una decisión que tomaste recientemente para vivir en santidad.
  4. ¿Qué decisión debes tomar aún?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *