Compasión

Compasión

Mateo 9:35-10:4 

 

El filósofo Emanuel Kant dijo que la religión es inherente al ser humano. Es decir, que por naturaleza el ser humano practicará una religión que le permita saciar su instinto por una relación con un ser superior. Precisamente, esta religiosidad inherente del ser humano, decía Kant, es una evidencia de la existencia de Dios.

Ciertamente es natural ser religioso, pero practicar la religión  no siempre significa experimentar la conversión en hijos de Dios (Juan 1:12). Algunos están en la iglesia por la naturaleza religiosa, participan de la iglesia como cristianos evangélicos, pero no aman a Dios como Dios quiere ser amado, es decir, amando al prójimo (1 Juan 3:16-18).

Sin embargo, para quienes experimentamos a Cristo como salvador y nacimos de nuevo como hijos de Dios, nos resulta imposible vivir la vida cristiana sin interés por el prójimo. Es en este sentido, que el estudio de Mateo 9:35-10:4 donde se revela la compasión de Cristo por sus seguidores, puede direccionarnos a la posibilidad de ser relevantes ante las necesidades del prójimo. Para ello, consideremos tres acciones que permiten ser relevantes ante las necesidades del prójimo.

 

Acción #1

Obtener una visión correcta de la sociedad (Mateo 9:35-36)

Los judíos eran un pueblo en extremo religioso. Cualquier viajero que recorriese el Imperio romano, al llegar a Palestina se sorprendería por la alta moral de los habitantes. Esta alta moral era fruto de la práctica de una religión basada en tradiciones orales construidas a partir de la ley mosaica.

El problema es que las tradiciones orales resultaron en un yugo imposible de cumplir (Hechos 15:10). Entonces, las leyes que produjeron una alta moral también afligieron a sus practicantes. Las multitudes  estaban agotadas y abatidas como ovejas sin pastor. Cuando Jesús caminó en medio de la sociedad pudo comprender el verdadero estado en la que se encontraba. Obtuvo una visión correcta de la sociedad al recorrer las aldeas y ciudades, y así pudo ministrar sus necesidades.

Es en este sentido que debemos  oponernos al encierro dentro de la iglesia. Estamos felices dentro del templo. Hacemos muchas tareas dentro de la iglesia. Pero es compartiendo con la sociedad donde obtenemos una visión correcta de ella.

 

Acción #2

Asumir la responsabilidad  como agentes del Reino (Mateo 9:37-10:1)

Al tener Jesús una visión correcta de la sociedad, le resultó imposible permanecer insensible a las necesidades. Entonces, propone una solución a sus discípulos para ministrar a las multitudes agobiadas: multiplicar los obreros. Los discípulos parecen no entender la propuesta, sin embargo, luego de pasar la noche en oración, Jesús comisiona a sus doce seguidores para atender a la multitud.

Este fue, es y será el plan de Dios, que cada discípulo asuma la responsabilidad de atender a los que están agotados y abatidos. Para ser relevantes ante las necesidades del prójimo es necesario asumir que somos la respuesta de Dios para ellos.

 

Acción # 3

Suplir las necesidades de la sociedad (Mateo 9:35)

A pesar de la diversidad de necesidades que padece nuestra sociedad, si asumimos nuestro papel como agentes del Reino debemos realizar las mismas tareas que él realizó para ministrar a los agotados y abatidos: enseñar, predicar y sanar.
En el caso de la enseñanza, esta no debe ser una repetición de leyes a la manera de los fariseos y escribas, sino la revelación de la vida que Dios ofrece a aquellos que ponen su confianza en él. La predicación es el anuncio de la buena noticia de que, por medio del arrepentimiento del pecado se puede encontrar el perdón y el ingreso al Reino de Jesús. Y el sanar es la responsabilidad de ministrar, por la autoridad espiritual concedida, la liberación de la enfermedad física y emocional

 

Aplicación:

  1. ¿Qué situaciones afligen a los vecinos de su comunidad?
  2. ¿Cómo se está preparando usted para ministrar a las necesidades de su comunidad?
  3. Nombre una persona a la que en esta semana usted pudiera suplir sus necesidades a través de la enseñanza, predicación o la ministración de sanidad.

 

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