Esfuerzo Correctamente Dirigido

Esfuerzo Correctamente Dirigido

Josué 10:1-14

El énfasis de este mes, redoblar esfuerzos, surge de la experiencia del pueblo de Israel que, al enterarse de la agonía de su aliado, marchó a paso forzado para socorrerlo. Luego, sin descanso alguno, persiguió a sus enemigos hasta vencerlos.

Sobre el desafío de redoblar esfuerzos me preocupan  dos errores que vi practicar a los creyentes en muchas oportunidades. Errores cometidos por quienes redoblan esfuerzos. Uno es el esfuerzo infructuoso, es decir, redoblar esfuerzos en tareas que no producen resultados. El otro, es el esfuerzo al punto de provocar daños. Muchos son los casos de personas que en medio de un gran esfuerzo intelectual o físico, sumado a una deficiente alimentación resienten el sistema nervioso. Otros redoblando esfuerzos por alcanzar una meta alejan a las personas que aman o deben cuidar. Por eso quiero comenzar por un mensaje que ayude a que el esfuerzo que se haga dé como resultado la meta perseguida.

Para evitar caer en los errores hay algunas preguntas que debemos hacernos para redoblar esfuerzos correctamente. Consideremos estas preguntas.

Pregunta #1

¿Qué debo consolidar?  (Josué 10:4-7)

Josué hizo un pacto con los habitantes de Gabaón. Luego de que Jericó fuera conquistada, los gabaonitas se apresuraron a hacer la paz con Josué. Este aceptó la petición de paz creyendo que ellos eran de un lugar lejano. Al empeñar su palabra con los gabaonitas se perdió la oportunidad de quedarse con el territorio de ellos, aunque le impuso la carga de proveer continuamente la leña para el santuario.

Cuando la confederación de reyes del centro de Canaán se unen para atacar a Gabaón se presentan dos situaciones: primero, el pacto de amistad con los gabaonitas le impulsaba a ayudarlos, y segundo, los enemigos se quedarían con el gran territorio de Gabaón. Aunque Josué no podía, por el pacto que había hecho, quedarse con las riquezas de Gabaón, tenía en ellos unos aliados y servidores, el ataque de la confederación del centro de Canaán ponía en riesgo lo que ya había conseguido. Por tanto, Josué se pone en marcha para consolidar lo que ya había conquistado. Aunque la marcha es forzada, la emprende para consolidar lo conquistado, pues no estaba dispuesto a perder lo alcanzado.

En la Biblia se observa una y otra vez que los hombres de Dios se ocupaban de consolidar la tarea que hacían. Por ejemplo, Pablo supervisaba personalmente y a través de colaboradores las iglesias que plantaba a fin de que no se desvíen de la verdad.  Bernabé, cuando vio que la iglesia en Antioquía estaba alcanzando a numerosos gentiles, se apresuró a traer a Pablo para que enseñe allí, de manera a consolidar el fruto de salvación.

Así también la Biblia exhorta a consolidar los bienes económicos porque las riquezas no duran para siempre (Proverbios 27:23-27).

Pregunta #2

¿Es suficiente mi proyección? (Josué 10:8-11)

Es claro que la marcha que emprende Josué es para consolidar lo conquistado. El objetivo es defender al aliado y evitar que los enemigos se queden con el territorio. Sin embargo, la marcha cambia su propósito en el camino. Antes de llegar a Gabaón, Jehová habla con Josué y le entrega una palabra que cambia la proyección del General. “yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos prevalecerá delante de ti”, le dice el Señor. Con esta palabra, la marcha proyectada para defender a un aliado se transforma en una marcha de conquista donde toma cinco reinos en una sola carrera.

Necesitamos ser sensibles a Dios, pues, el pudiera cambiar nuestros proyectos por algo mucho mayor. Es cierto que los comienzos pequeños son bíblicos, pero también son bíblicos los grandes logros. Por ejemplo: Abraham quería un hijo y se convirtió en el padre de 12 naciones y el padre de la fe. Nehemías oró por la restauración del muro de Jerusalén y se convirtió en el gobernador. Pedro se cansó tratando de pescar sin resultados, pero tiró una vez más la red en obediencia al Señor y casi se le rompen las redes de tantos peces

La Biblia dice que Dios es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros (Efesios 3:20). Debemos siempre consultar con Dios sobre los proyectos que tenemos, puesto que él puede llevarnos mucho más lejos de lo que pensamos.

Pregunta #3

¿Dónde debo estar para que Dios haga los milagros? (Josué 10:11-14)

Estar en el lugar y en el tiempo correcto es tan importante como el milagro mismo. Parece por demás atrevido que Josué ordene al sol detenerse y más aún que Dios responda a la petición de un hombre. Pero debemos prestar atención al contexto del milagro del día largo.

Cuando Josué da la orden al sol, Dios ya estaba ahí haciendo milagros. Leemos en Josué 10:11: “Y mientras iban huyendo de los israelitas, a la bajada de Bet-horón, Jehová arrojó desde el cielo grandes piedras sobre ellos hasta Azeca, y murieron; y fueron más los que murieron por las piedras del granizo, que los que los hijos de Israel mataron a espada”.

Cuando Josué pide el milagro del día largo estaba donde Dios quería, haciendo la divina voluntad. Es en esos casos que el Señor se complace en hacer maravillas. Por el contrario, si usted no está en el lugar y en la voluntad de Dios las maravillas no sucederán.

Aplicación:

  1. Piense en un don espiritual, económico o familiar que Dios le concedió ¿Qué puede hacer para consolidarlo?
  2. ¿Qué metas tiene para los próximos años? Y ¿cómo se está proyectando para alcanzarlas?
  3. ¿Cuál es la voluntad de Dios en este tiempo para usted?

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