Misioneros de Tiempo Completo

Misioneros de Tiempo Completo

Hechos 1:1-11

 

La frase que queda en nuestra mente al finalizar  una convención misionera es: Misiones se hace de tres maneras: Orando, dando y yendo (orar, dar e ir). Dicho de otra manera: Misiones se hace con  los pies, las rodillas y las manos,  los pies de los que van a las misiones, las rodillas de los que oran y las manos de los que dan.

El problema es que a pesar de la constante repetición de estas frases en la iglesia, y lo grabado que puede estar en la mente, el ímpetu misionero se pierde de a poco, tanto en la oración como en la ofrenda misionera. Alguien pudiera señalar como normal esta pérdida de fuerza en la tarea misionera. Se puede justificar como normal la necesidad de repetir año tras año las mismas frases debido a razones sociológicas, emocionales y aun comerciales.

Sin embargo, lo que parece normal en este tiempo, no era normal en la iglesia que encontramos en el libro de Hechos. Usted puede leer una y otra vez este libro y encontrará una y otra vez que la iglesia comienza con gran ímpetu en la evangelización y termina con el mismo ímpetu.

¿Dónde está el problema? ¿Por qué necesitamos recurrir a estrategias de mercadeo para lograr que la iglesia cumpla con su responsabilidad más básica? Convencido estoy que el capítulo 1 de Hechos puede responder a estas preguntas. Al considerar este texto podemos ver algunos  factores que hacen posible transformarnos en misioneros de tiempo completo, sin necesidad de recurrir a estrategias de mercadeo, ni de cansinas repeticiones.

Le invito a considerar los factores que hacen posible transformarnos en misioneros de tiempo completo

Factor #1

Pasar tiempo con Jesús (Hechos 1:1-5)

Luego de la resurrección, Jesús, tomó tiempo para hablar con sus discípulos sobre el establecimiento del Reino de Dios. Tan fuerte resonaban las palabras sobre el Reino de Dios, que entonces hacen la pregunta: “¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6).  Jesús dirigió la interrogante hacia lo que ellos debían hacer “recibiréis poder…. y me seréis testigos” (Hechos 1:8). Aunque la pregunta de los discípulos fue equivocada, la pregunta surgió de lo que Cristo estaba hablándoles por cuarenta días.  Cuando finalmente entendieron que el Reino de Dios se establecería mediante la predicación del evangelio, nunca dejaron de predicar.

La ecuación es sencilla, mientras más tiempo pasemos con el Maestro, en mayor medida serán sus palabras las que salgan por nuestra boca. Así también, nuestras acciones reflejarán el interés de Jesús en relación con el tiempo que pasemos con él

Factor #2

El bautismo en el Espíritu Santo (Hechos 1:4-5, 8)

Poco antes de la ascensión de Cristo, la concentración de los apóstoles estaba en el establecimiento del Reino de Dios en Israel, Jesús por su parte, les indicó que debían concentrarse en recibir el Espíritu Santo para ser testigo de él. De manera muy clara les dijo: —No se alejen de Jerusalén, sino esperen la promesa del Padre, de la cual les he hablado: Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo (Hechos 1:4-5 NVI).

Al recibir el Espíritu Santo los creyentes fueron empoderados para testificar de Cristo. Luego de recibir el bautismo en el Espíritu Santo,  Pedro, quien antes había negado a Jesús ante una mujer, se puso de pie y testificó ante una multitud de las cuales tres mil aceptaron a Jesús como el Mesías. Este cambio radical en Pedro fue producido por el bautismo en el Espíritu Santo.

Cuando el creyente vive en el poder del Espíritu Santo es un misionero a tiempo completo.

 

Factor #3

Comprender la responsabilidad individual (Hechos 1:7-8)

En la entrada triunfal en Jerusalén las multitudes aclamaban “Hosanna al Rey que viene”. Cuando Jesús multiplicó los panes y los peces la gente pensó en hacerlo rey. En uno de los viajes una madre pidió al Maestro que sus hijos se sentaran a la derecha y a la izquierda cuando el fuera rey. Sin lugar a dudas, que la gente esperaba mucho de Jesús, pero era ignorante del compromiso que significaba ser su seguidor.

En Hechos 1, los discípulos están esperando que Jesús establezca su reino. Como judíos esperaban la restauración de la gloria de Israel. Jesús termina con las especulaciones de los discípulos revelándoles la responsabilidad  que les competía a cada uno de ellos en el establecimiento del Reino de Dios. Debían 1). Recibir el bautismo en el Espíritu Santo y 2). Ser testigos en todo el mundo al mismo tiempo (Hechos 1:8).

La misma responsabilidad permanece sobre los creyentes hoy. El problema es que muchos solo participan de la iglesia para recibir favores de Dios, pero no asumen el compromiso de ser verdaderos discípulos de Jesús.

 

Aplicación:

  1. ¿Cómo puedes mejorar la cantidad y calidad de tiempo que pasas con Jesús?
  2. Comparte tu experiencia de bautismo en el Espíritu Santo.
  3. ¿Cómo puedes mejorar el cumplimiento de tu responsabilidad de ser testigo de Cristo?
  4. Tomen tiempo como GPO para orar por las misiones mundiales y la llenura del Espíritu Santo

 

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