Amenazados pero no callados

Amenazados pero no callados

Hechos 4:19-31

 

Se alienta mi corazón al ver el resultado de tanto esfuerzo conjunto realizado para la celebración del día del niño. Antes de iniciar los trabajos para la celebración del día del niño enfrentamos una prueba gigante, la enfermedad de la directora de la Red de niños, Eva, pero por la misericordia de Dios y la oración de la iglesia resultó en victoria. Trabajamos juntos, todos fuimos Red de Niños, intercesores, danzoras, alabanza, varones, damas, jóvenes, medios, eventos.

El esfuerzo en conjunto permitió que la promesa de Victoria que Dios nos concedió fuera una realidad. Una es la promesa de Dios, les he dado victoria y uno el mandato, apresúrense a conquistar.

Mi anhelo como pastor es que ninguno pierda lo que Dios tiene para cada uno. Me gozo con los que están redoblando esfuerzos y alcanzando las promesas de Dios, pero no puedo negar mi preocupación por algunos de nosotros que con dificultad camina y no encuentra la motivación para redoblar esfuerzos.

Al considerar el texto de Hechos 4, se puede notar a los apóstoles en una situación difícil, pero comprometidos con la tarea que les corresponde, redoblando esfuerzos, dispuestos a  enfrentar todo, sin importar el precio a pagar. ¿De dónde quitan tal determinación? Pues, los apóstoles encontraron algunos potenciadores que le permitieron para redoblar esfuerzos. Consideremos los potenciadores que permiten redoblar esfuerzos para alcanzar la victoria prometida, de manera a aplicarlos a nuestra vida.


Potenciador #1

La experiencia con Jesús (Hechos 4:20)

Cuando los apóstoles son intimados a dejar de predicar, solo tienen una respuesta posible en sus labios “no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído”. La experiencia con Jesús fue tan impactante para los discípulos que les era imposible dejar de hablar de él.

En el capítulo 3 de Hechos, Pedro resume lo vieron y oyeron acerca de Jesús. Podemos resaltar:

  1. Jesús es el Hijo de Dios (Hechos 3:13)
  2. Jesús es el Autor de la vida (Hechos 3:15)
  3. Dios resucitó a Jesús de los muertos (Hechos 3:15)
  4. Cristo padeció por los pecadores (Hechos 3:18)
  5. El arrepentimiento y conversión a Cristo borra los pecados (Hechos 3:19)

Como judíos que eran, Pedro y Juan, esperaban la venida del Mesías. Jesús demostró ser el Mesías con su muerte y resurrección. Además  ofreció el perdón de pecados para aquellos que en arrepentimiento se acerquen a él. La verdad que aprendieron en su experiencia con Jesús era demasiado preciosa e importante como para callarla.

Potenciador #2

La comprensión de los eventos (Hechos 4:24-28)

Para los apóstoles las cosas están difíciles. Tienen una comisión que cumplir, esto es predicar el evangelio en toda la tierra, pero los líderes religiosos se les oponen. Sin embargo, ellos logran ver más allá de las amenazas de los religiosos. Comprenden que hay algo que está pasando que es más importante que ellos mismos. Está en marcha un plan divino para la salvación de la humanidad y Dios les escogió a ellos para desarrollar ese plan. Esto es evidente en las frases que componen la oración que hacen junto con la iglesia, una vez que son liberados. Consideremos estas frases:

  1. Soberano Señor (Hechos 4:24).
  2. Se amotinan las gentes… se unieron Herodes y Poncio Pilatos… contra Cristo (Hechos 4:25-27)
  3. Tu mano y tu consejo había antes determinado que sucediera (Hechos 4:28)

Por la oración que los apóstoles hicieron a llegar junto a los hermanos de la iglesia demuestra que entendieron que a pesar de lo difícil que era la situación para ellos, Dios, como Soberano Señor, estaba desarrollando un plan para salvar a la humanidad y a ellos, como siervos, les correspondía redoblar esfuerzo para completar el plan de salvación. Es por eso que en la oración no piden que se terminen los enemigos, sino que Dios les conceda valor para seguir participando del plan.

Potenciador #3

El poder del Espíritu Santo (Hechos 4:29-31)

El peligro es real y el temor de los apóstoles es real, pero están determinados a cumplir con los planes de Dios. Es por eso que la oración se concentra en pedir valor para continuar predicando y señales que confirmen la predicación. La respuesta de Dios a estas peticiones es una, la llenura del Espíritu Santo. El temor es superado cuando el creyente está lleno del Espíritu Santo y las señales son la promesa para aquellos que salen a predicar el evangelio.

Aplicación:

  1. ¿Qué situaciones le dificultan predicar el evangelio?
  2. Dios, como Soberano Señor, desarrolla un plan de salvación en medio de su entorno. ¿A quién debe predicarle en su entorno para sumarse al plan de Dios?
  3. ¿Cómo puede profundizar la búsqueda de la llenura del Espíritu Santo?

 

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