Hábitos para una iglesia poderosa

Hábitos para una iglesia poderosa

2 Corintios 10

 

Una casa dividida no puede permanecer, le dijo Jesús, a los fariseos que intentaban atribuir a Belial, el poder que él manifestaba para la expulsión de demonios. Esta verdad es importante de aplicarla a la iglesia, los ministerios, departamentos y los GPO en relación al uso de autoridad espiritual. Divididos  no podremos permanecer. El poder de Dios no se manifiesta para bendición si hay división.

La división dentro de la iglesia no es algo extraño. La iglesia de Corinto, a la  cual el apóstol Pablo le envía la carta de la cual forma parte el pasaje que estudiamos hoy, estaba dividida en 4 grupos (1 Corintios 1:10-13). Además la división se intensificaba con la aparición de falsos apóstoles y la herejía gnóstica del antinomianismo, que promovía la inmoralidad. Pablo intenta proteger a la iglesia, pero encuentra a oposición en ella, y para vencer la oposición tiene que hacer uso de armas espirituales (2 Corintios 10:4).

Ya que la evidencia bíblica sobre las divisiones y conflictos en la iglesia es abundante, es importante considerar si de alguna manera, no somos nosotros los que debilitamos el poder de la iglesia. ¿Será posible que actuemos de tal manera que dividamos la casa? ¡Debemos cuidarnos de no ser nosotros mismos los causantes de la falta de poder de la iglesia!

Para contribuir positivamente al empoderamiento de la iglesia, de manera a que se manifieste la autoridad de Dios, necesitamos practicar algunos hábitos espirituales. Consideremos los hábitos espirituales que permiten la manifestación del poder espiritual de la iglesia.

 

Hábito #1

Considerar las posibles fortalezas (2 Corintios 10:4-5)

Se denomina fortaleza al conjunto de argumentos. La palabra griega original para argumentos logismós, indica razonamientos, pensamientos, cálculos. Estos argumentos sumados a la altivez edifican una pared ideológica que impide acercarse al conocimiento de la voluntad de Dios.  Es decir, para que el conocimiento de la voluntad divina sea entendible para el individuo, de manera que haga lo correcto, primero se debe demoler la fortaleza mental.

Hábito #2

Certificar la obediencia (2 Corintios 10:6)

El hábito de certificar la obediencia significa analizar de manera personal la voluntad de escuchar y obedecer el consejo. Obediencia, en griego jupakoe, tiene varios usos en el nuevo testamento: Por ejemplo: a) del cumplimiento de las instrucciones apostólicas (2Corintios 7:15; 10:6; Filemón1:21); b) del cumplimiento de las órdenes o mandamientos de Dios (Romanos 1:5, 16:26 y, c) de la obediencia a Cristo (2Corintios 10:5).

Los corintios no estaban dispuestos a obedecer al apóstol en sus recomendaciones. Por eso crecía la inmoralidad en la iglesia. Los que se oponían al apóstol le criticaban porque por cartas se mostraba firme, pero  era incapaz hacerse presente en la iglesia para corregir a los que se oponían a él. Pablo les aclara que no va a perder tiempo con ellos mientras no sean obedientes. No perdería su tiempo en viaje y disciplina hasta que espiritualmente no lograrA hacerlos obedientes.

 

Hábito #3

Reconocer la autoridad del mentor (2 Corintios 10: 7-8, 13-16)

Los corintios estaban molestos con Pablo porque los confrontó con él pecado y las enseñanzas de los falsos apóstoles. Esta es la razón por la cual le concedían autoridad sobre ellos a los falsos apóstoles o a los que hablaban bonito, pero desconocían la autoridad de Pablo porque no les gustaba la reprensión. Ante esto Pablo apela la autoridad para ser mentor sobre ellos.

La autoridad para mentorearles se radicaba en la regla apostólica de autoridad. La regla era: el que primero les presentó el evangelio era el apóstol con autoridad para ejercer el discipulado (2 Corintios 10:13-19).

Reconocer la autoridad del mentor es determinante para el crecimiento espiritual y el fortalecimiento de la iglesia. El mentor debe ser autorizado para confrontarnos cuando sea necesario.

Aplicación:

  1. ¿Cuáles pueden ser las fortalezas en los integrantes del GPO que pudiera impedir la manifestación del poder de Dios?
  2. ¿Sobre qué área de su vida no le gusta que le den consejos?
  3. ¿Quién es tu mentor? ¿Le has concedido autoridad para confrontarte?

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