Verdades para alcanzar lo prometido

Verdades para alcanzar lo prometido

Apocalipsis 3:7-13

 

En el año 1999 compartí una serie de mensajes sobre el libro de Apocalipsis. Aproveché el interés sobre el fin del mundo que provocaba la llegada del nuevo milenio y alenté a la congregación a invitar a sus vecinos y amigos a escuchar mensajes sobre los últimos tiempos. Fue muy interesante aplicar a la vida diaria el mensaje del apocalipsis.

Uno de los mensajes que produjo un impacto muy positivo, pues vimos las respuestas a las acciones recomendadas en el mensaje, fue el basado en la carta a la Iglesia Filadelfia en apocalipsis 3:7-13. En aquella oportunidad compartí “Las promesas para la iglesia fiel”, y las promesas son:

  1. Oportunidad de hacer lo imposible (Apocalipsis 3:8)
  2. Victoria sobre los enemigos (Apocalipsis 3:9), y
  3. Participación en el arrebatamiento (Apocalipsis 3:10).

Las promesas siguen vigentes para todos nosotros hoy como lo estuvieron para la Iglesia Filadelfia, pero cuando hablamos de promesas debemos recordar que estas tienen condicionantes. Si queremos alcanzar las promesas que Dios tiene para nosotros debemos tener presentes algunas verdades. Veamos cuales son.

 

Verdad #1

Las obras van primero que las oportunidades (Apocalipsis 3:8)

Cuando el texto dice: “he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar” se refiere que la iglesia tendría una oportunidad de hacer aquello que era imposible para ella. Pablo utiliza la metáfora de la puerta abierta para referirse a la oportunidad de predicar  en la ciudad de Éfeso (1 Corinto 16:9). Por tanto, esta oportunidad que tendría la Iglesia Filadelfia sería para hacer la obra de Dios, que le era imposible ante los enemigos que tenía.

Pero, las obras van primero que las oportunidades. La razón por la cual el Señor daría la oportunidad a la iglesia es porque conocía sus obras. En medio de las dificultades la iglesia se esforzó por trabajar para Dios. Dios conoció su esfuerzo y le prometió la oportunidad de alcanzar lo imposible.

La promesa de oportunidad sigue firme para nosotros, pero primero debemos obrar. Los recursos, los milagros, las puertas abiertas son para aquellos que trabajan. Los que se esfuerzan a pesar de las dificultades.

Verdad #2

La fidelidad conduce a la victoria

Jesús promete a la Iglesia de Filadelfia victoria sobre sus enemigos. Aunque sus enemigos (El Imperio Romano y los judaizantes) era más poderosos que ella, finalmente vendrían delante de la iglesia y postrados reconocerían que eran objeto del amor del Señor Jesús. La prueba por la que la sufrida Iglesia de Filadelfia pasaba terminaría en una rotunda victoria concedida por Cristo.

Pero, claro está que esta victoria sería consecuencia de la fidelidad con la que la Iglesia se enfrentó a los enemigos. La fidelidad consistía en dos decisiones muy difíciles en tiempos de prueba: 1) guardar la palabra y 2) no negar el nombre de Jesús. Guardaron la palabra, es decir vivieron en santidad,  en un tiempo en que corría por las iglesias la falsa enseñanza del gnosticismo antinominiano (anti ley) que decía que no importaba lo que se hacía con el cuerpo ya que solo se salva el espíritu. Así también se mantuvieron fieles al confesar a Cristo como Señor cuando los romanos les obligaban a confesar “César es el Señor”.

Es ante las circunstancias difíciles donde demostramos fidelidad. Cuando decidimos por el mandamiento de Dios antes que por la comodidad, o decidimos poner en alto el nombre de Jesús antes que ser aceptados por los demás. Y es en esa demostración de fidelidad que conquistamos la promesa de victoria

Verdad #3

La constancia permite superar las pruebas

Las pruebas serán siempre una experiencia común en la vida del creyente en particular y la iglesia en general. Las pruebas forjan nuestro carácter para hacernos semejantes a Cristo. Así también, permiten conocer a Dios como el guardador de nuestras vidas.

Aunque las pruebas son una experiencia común, no es el deseo de Dios que ninguno permanezca en las pruebas. Para esto Dios nos concede una promesa,  si nos disponemos a ser constantes él nos “guardará de la hora de la prueba”.

La constancia (jupomone en griego traducido como paciencia significa ser constantes, tener resistencia)  implica permanecer en obediencia a Dios, sujetos a él, en toda circunstancia. Y cuando permanecemos en obediencia a Dios tenemos la seguridad de que las pruebas pasarán de nuestra vida.

Aplicación:

  1. ¿Qué obras necesita realizar para ver las puertas abiertas por el Señor?
  2. ¿De qué manera puede poner en alto el nombre de Jesús en medio de su comunidad?
  3. ¿En qué área de su vida le es difícil ser constante?

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