Desafiados a ser Discípulos | Palabra Año 2018

Quinquenio 2018-2022

“Fruto abundante”

San Juan 15:8,16

La palabra para este nuevo quinquenio es el norte donde Dios espera al Pffamiliar. Es la dirección en la que Dios se mueve. Así como cuando la nube se levantaba de sobre el tabernáculo, el pueblo entendía que era tiempo de marchar en la dirección que se movía la nube, así  también, la Palabra para el quinquenio es la forma en que Dios nos dice que es tiempo de ir a un nuevo lugar. Él ya no estará aquí”. Y por supuesto que si Dios ya no estará, tampoco nosotros debemos estar. No queremos quedar donde Dios ya no está.

El quinquenio que terminó era el tiempo del Cumplimiento. Nos gozamos en las promesas alcanzadas. Celebramos la fidelidad de Dios en cumplir lo prometido. Damos gloria por el poder manifestado para hacer realidad lo que sólo eran promesas. Aquellos susurros que creímos oír se transformaron en gloriosas realidades. ¡Sea Dios alabado!

Así como sucedió con Israel durante el tiempo del cumplimiento de la promesa de una tierra propia, algunos alcanzaron la plenitud de las promesas de Dios, pero otros no. Cuando Josué dio su discurso final, aún faltaba tierra por conquistar, todavía una gran parte de la tierra prometida estaba en manos de los cananeos, sin embargo,  dependería de cada uno en particular conquistar la tierra que faltaba. Porque en los planes de Dios el tiempo del cumplimiento se daba por terminado con el discurso de Josué (Josué 24).

Hoy termina la etapa del Cumplimiento y un nuevo tiempo comienza. Esto no quiere decir esto que no habrá más promesas por alcanzar para el Pffamiliar o para sus miembros. Pero sí, que Dios se relacionará con nosotros con un parámetro diferente. Precisamente, la Palabra para el Quinquenio es el parámetro con el cual Dios se relacionará con el Pffamiliar.

Programa de Fortalecimiento Familiar el Quinquenio 2018 – 2022 es el “Quinquenio del Fruto abundante”. Para comprender lo que significa el Quinquenio del Fruto abundante necesitamos analizar tres premisas que condicionan el significado de “quinquenio del Fruto Abundante y luego cuatro promesas respecto a la Palabra para el quinquenio. Consideremos en primer lugar las premisas:

Premisa #1

El tipo de relación entre Dios y el Pffamiliar dependerá del fruto (Juan 15:1-2)

La forma en que Dios se relaciona con nosotros guarda relación con el fruto que producimos. En este sentido, Dios hará diferencia en el trato para con aquel que produce fruto y con el que no produce fruto. Esto no quiere decir que Dios ama más a uno que al otro, sino que trabaja de manera diferente con cada uno de acuerdo a la necesidad.

Con aquel que no produce fruto, la relación que Dios tendrá con él será la misma que la de un labrador  cuando se encuentra con una rama improductiva, la corta y desecha para que no estorbe a las que sí producen fruto. Mientras que a aquel que produce fruto es podado para que pueda producir fruto. En ambos casos puede haber dolor, pero el resultado del dolor para aquel que produce fruto es producir un fruto más abundante.

Premisa #2

El Pffamiliar debe responsabilizarse de producir fruto (Juan 15:8)

El verso 8 es definitivo, la forma en que Dios se glorifica y en la que nos convertimos en discípulos es cuando producimos fruto. Dicho de otra manera, si no producimos fruto, Dios no recibe gloria y no somos discípulos de Cristo. También es claro el texto bíblico en señalar la cantidad de fruto que Dios espera de sus discípulos, esto es, mucho fruto. El verso 16 completa la información sobre de la responsabilidad de los discípulos, el fruto a más de ser mucho debe permanecer.

La única manera de lograr que el mucho fruto permanezca es la intencionalidad de la iglesia en el evangelismo, el discipulado y la mentoría. Es decir, la iglesia debe planificar y establecer metas para la evangelización, desarrollar una estrategia de discipulado, e invertir tiempo y recursos para acompañar a los discípulos a una superación constante hasta que alcancen la plenitud de los propósitos divinos.

Premisa #3

La capacidad de llevar fruto está descansa en la  relación con Jesús (Juan 15:4-7, 16)

La responsabilidad de llevar mucho fruto que permanezca puede parecer una carga pesada, pero no lo es. Jesús nos eligió para llevar fruto que permanezca. La capacidad de llevar fruto está en lo que Dios decidió por nosotros cuando nos creó. Por cuanto nos creó para llevar mucho fruto, lo normal en nuestras vidas será producir fruto abundante para la gloria de Dios. En las palabras de Ricardo Castillo, llevar fruto: “No se trata de lo que Dios hará hacia el futuro, sino de lo que Dios ya hizo”[1].

La elección de Cristo para llevar mucho fruto que permanezca se fortalece en el poder prometido para aquellos que permanecen en Cristo. Todo lo que pidamos al Padre en el nombre de Jesús, será concedido. Es decir, si oramos a Dios para que nos conceda fruto que permanezca, Dios lo hará. Oremos y salgamos confiados a evangelizar y discipular pues el fruto será una realidad concedida por el Padre.

Aplicación

  1. ¿Cree usted que Dios está conforme con el fruto que produjo en el 2017? ¿Cómo puede mejorar la producción de fruto para Dios?
  2. ¿Cuántas horas semanales puede dedicar para el discipulado?
  3. ¿qué debe hacer para mejorar el tiempo que pasa en intimidad con Jesús?

 

 

Quinquenio 2018-2022

“Fruto abundante”

San Juan 15:8,16

Segunda parte

En el quinquenio 2012 -2017 estábamos en el tiempo del cumplimiento,  un tiempo que Dios apartó para cumplir promesas dadas a la iglesia en diferentes momentos. El quinquenio que comenzamos se trata de nuestra responsabilidad de producir mucho fruto que glorifique a Dios (Juan 15:8). El quinquenio del “Fruto Abundante” es un tiempo de maduración espiritual. Como en todo proceso de maduración habrá cambios, confrontación con las debilidades y compromisos que asumir. Así también, este proceso hacia el fruto abundante trae consigo cuatro promesas que nos sustentarán y perfeccionarán para producir mucho fruto que permanezca. Consideremos las promesas:

Promesa #1

Una profunda relación con Cristo (Juan 15:14-16) 

Como premio a la decisión de comprometernos a producir mucho fruto que glorifique al Padre, experimentaremos un cambio radical en la relación con Jesús. En vez de la relación en donde Jesús es el Señor que guía a sus siervos a la conquista, ahora Jesús será el amigo que revela lo que está en el corazón del Padre.

Promesa #2

Experimentaremos un poder inigualable (Juan 15:16).

La tarea que Dios demanda de su iglesia no es sencilla y requiere de muchos recursos para lograrla. Ahora bien, los recursos que el hombre puede aportar son finitos e insuficientes. Pero Dios nos concede el recurso valioso de todos su poder más poderoso Los recursos  a Producir fruto abundante requiere A raíz de nuestra relación profunda con Cristo, Dios concederá las peticiones de nuestro corazón.

Promesa #3

Revelación de nuestra elección (Juan 15:16).

Los que han dudado de su llamado o propósito, conocerán quienes son y las virtudes que Dios puso en ellos. Saldrán del Quinquenio fortalecidos en su identidad y preparados para alcanzar la victoria en lo que se propongan.

Promesa #4

Fruto abundante (Juan 15:4-8)

Llega el tiempo en que los frutos serán multiplicados. Lo que antes conseguíamos con mucho esfuerzo en este tiempo será accesible. Y lo que hagamos con esfuerzo se multiplicará ampliamente.  En el área en que nos desempeñemos, de acuerdo a la voluntad de Dios y la vida de Cristo en nosotros, los resultados serán abundantes. Esto es en el ministerio, la empresa, la familia, la economía. El fruto será abundante.

Durante el último trimestre del 2017 compartimos con los pastores, directores y sembradores acerca del Quinquenio del Fruto Abundante y conforme a la premisa de que el Pffamiliar debe responsabilizarse de producir fruto abundante y que permanezca establecimos las metas para el quinquenio.

Proyección 2018-2022

Confiados en las promesas de Dios nos proponemos:

Alcanzar una membresía equivalente al 1 por ciento de la población de Villa Elisa.

Para lograrlo establecimos las siguientes metas:

  1. Formar 85 líderes, 28 mentores, 9 ancianos y 1 Pastor para la red de Niños,
  2. 6 iglesias filiales con 70 miembros cada una.
  3. Multiplicar por 9 la capacidad de los ministerios y departamentos.

De acuerdo al análisis que realizamos en conjunto con la iglesia, para alcanzar las metas necesitamos corregir y trabajar en algunas áreas a saber:

Área Tareas
Visión Mejorar la comunicación de  la Visión, Misión, Valores y doctrina del Pffamiliar.
Liderazgo 1.        Ceremonia de presentación de nuevos líderes

2.        Énfasis en multiplicación

Cuerpo ministrante Completar el proceso de la EVyD con la entrevista pastoral al terminar el Manual “Creciendo al ministerio”
Nexo de texto y contexto 1.        Reparar y cuidar el parque.

2.        Concluir el empedrado.

Proclamación

 

Mejorar el trabajo del ALMA de los GPO, cada integrante será un discipulador y lo capacitaremos para ello.
Discipulado 1.        Reactivar Depto. De Consolidación

2.        Elaboraremos un tríptico para entregarle a las personas que nos visitan.

Servicio Desarrollar SNPP
Comunión Día de la Familia del Pffamiliar
Adoración 1.        Conservatorio de música

2.        Escuela de Oración

 

Aplicación

  1. ¿Qué promesa resulta más importante para usted? ¿Por qué?
  2. ¿Qué metas tiene estableció en su economía, empresa, profesión, ministerio y como familia para este quinquenio? Sin no estableció metas, tome tiempo esta semana y compártalas en la próxima reunión.
  3. ¿Qué hará para contribuir al Pffamiliar a alcanzar las metas? ¿En qué área esta dispuesto a trabajar?

Quinquenio del Fruto abundante (San Juan 15:8,16)

Año 2018

“Desafiados a Ser Discípulos”

San Juan 15:8

Iniciamos el Quinquenio Del Fruto Abundante. Como mencioné, ese es el Norte que perseguimos. En un sentido el Fruto Abundante es la demanda de Dios para nosotros hoy, pero también es el lugar donde llegaremos. Lo que hoy es una demanda, en el 2022 será nuestra realidad. Ahora bien, para que la demanda de hoy sea nuestra realidad debemos iniciar un proceso de transformación y cada año de este quinquenio sumará a esa transformación. Descubriremos poco a poco lo que necesita ser cambiado en nuestras vidas para ser un pueblo de fruto abundante.

En este sentido la palabra para el 2018 inicia este proceso de transformación de una manera radical. Seremos confrontados por Dios en la esencia misma de nuestra identidad. El propósito de Dios es que comprendamos cuál es nuestro llamado primario y más importante. Que entendamos para qué fuimos rescatados del pecado, cuál es la razón de formar parte de la iglesia de Cristo y  cómo es posible producir fruto abundante.

La Palabra para el 2018 es “Desafiados a ser discípulos” San Juan 15:8

El desafío a ser discípulos de Cristo inicia el proceso para el fruto abundante. Confieso que en oportunidades me siento frustrado al ver más creyentes que discípulos en la iglesia. Es muy diferente ser creyente a ser discípulo de Cristo. Es más fácil lo primero, porque exige poco compromiso más allá que el de creer. Pero sé que Dios nos comisionó a  hacer discípulos y no creyentes. El día en que me presente ante Dios, él no me dirá “bien hecho, buen siervo fiel”, por las personas a las que ayudé a creer, sino las que se transformaron en discípulos de Cristo.

El desafío de ser discípulos implica, en el contexto de Juan 15, cinco decisiones que debe tomar aquel que asume el desafío de ser un discípulo de Cristo, consideremos estas las decisiones.

Decisión #1

Permanecer unido Cristo (Juan 15:4-7)

El discipulado inicia en la decisión de unirse a Cristo para permanecer en él. Permanecer es más que simplemente creer en Jesús. Es estar en relación de dependencia de él. Así como la raíz de una planta envía savia a  las ramas para que fructifiquen, permanecer en Cristo implica recibir la vida misma de Jesús.

Decisión #2

Sujetarse al trato de Dios (Juan 15:1-3)

Por trato de Dios me refiero a que Dios necesita trabajar por nosotros para mejorarnos a fin de que podamos producir mucho fruto.  En este sentido, Juan 15:2 revela que el trato de Dios tiene dos formas: Levantar y limpiar. “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo levanta; y todo el que lleva fruto, lo limpia para que lleve más fruto” (Juan 15:2 BTX). Por levantar se refiere al trabajo que toma el viñador levantando del suelo las ramas de la vid que no se tomaron de la parralera. Mientras que limpiar se refiere a quitar los gajos improductivos para que no malgasten la savia que puede enriquecer a las ramas productivas.

Todos experimentamos momentos que nos restan fuerzas para seguir, en esos momentos Dios estará dispuesto a ministrarnos, siempre tendrá una palabra que levantará nuestras vidas, si estamos dispuestos a recibirla. En otras ocasiones, Dios actuará con firmeza para quitar las debilidades que nos restan productividad. El trato de Dios permite producir frutos, pero cuando no respondemos al trato de Dios seremos quitados para evitar que estorbemos a la viña.

Decisión #3

Recibir la ministración por la Palabra (Juan 15:3,7)

Para aquellos que reciben la palabra de Dios con fe obtienen la salvación (Romanos 10:17). Así fue con los discípulos, ellos estaban limpios por las palabras de Cristo (Juan 15:3). A partir de ahí debían permanecer en la palabra de Cristo para seguir siendo discípulos.

Permanecer en la palabra significa moldear la vida conforme a ella. Para eso es necesario dedicar tiempo y meditación individual de la Biblia, como así también disponer el corazón para ser ministrado cuando un maestro expone la verdad bíblica.

Decisión #4

Ejercer el discipulado (Juan 15:8, 16)

No existe mayor propósito para los seguidores de Cristo que dar Gloria al Padre. Y el verso 8 es definitivo, el Padre es glorificado por los frutos que producen los discípulos. Más aún producir fruto es la marca de que somos verdaderos discípulos. Por tanto, todo aquel que responda al desafío para transformarse en discípulos tendrá que planificar hacer discípulos para la gloria de Dios.

Decisión #5

Amar a los hermanos (Juan 15:12, 17)

Es sencillo enseñar sobre el amor. El contenido bíblico es abundante sobre este  tema. Se pueden elaborar sermones preciosos sobre el amor. Pero es difícil amar. Es por eso que Jesús expresa claramente que los discípulos deben amarse los unos a los otros. Por la misma razón Jesús  establece el amor como un mandamiento para los discípulos, de esta forma no puede excusarse de ninguna manera la falta de amor.

Aplicación

  1. ¿En qué decisión deberá trabajar más para ser discípulo?
  2. ¿Qué debería empezar a cambiar para permanecer más unido a Cristo?
  3. ¿Qué cree usted que Dios tratará primero en su vida?
  4. ¿Cuáles fueron sus obstáculos para ejercer el discipulado? ¿cómo podría superarlos?

 

[1] Ricardo Castillo, Presidente de las Fraternidad Hispana de las Asambleas de Dios, en ocasión de la Conferencia Anual del Concilio de las Asambleas de Dios, Paraguay 2017.

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