Prosperados por la Palabra


Prosperados por la Palabra

Salmo 1 

Desde que enseño Métodos de Estudios bíblicos, al enseñar el método de estudio devocional, utilizo el salmo 1 para la práctica de los alumnos. Escojo este Salmo por 3 particularidades: primero, es breve, lo que resulta práctico para trabajar en aula, segundo, la riquezas de sus metáforas y tercero, la promesa de prosperidad mediante la palabra de Dios.

Esta tercera particularidad es por la cual desarrollamos el presente estudio. Cuando el texto dice: “todo lo que hace prosperará”, va más allá del concepto de enriquecerse. Prosperar en hebreo es la palabra Tsaleaj, significa en su sentido primario empujar hacia adelante, se puede traducir como: acometer, bueno, éxito, lograr, pasar, prosperar, próspero, ser bueno, servir, venir[1]. Se utiliza con frecuencia en la Biblia como triunfo[2].

Los que decidimos ser discípulos de Cristo debemos aprovechar el potencial de la palabra de Dios para hacernos prósperos, empujarnos hacia la plenitud de los planes de Dios, para darnos el triunfo en todo aquello que Dios demanda de nosotros. Ahora bien, para aprovechar el potencial de la Palabra de Dios debemos tomar algunas determinaciones. Con ese fin, consideremos las determinaciones para ser prosperados  mediante la palabra.

Determinación #1

Rechazar las malas influencias (Salmo 1:1)

Las malas influencias pueden tener diferente fuerza en nuestras decisiones, de acuerdo al nivel de relación que tenemos con ellas. En el verso 1 se diferencian 3 niveles de relación, cada una de ellas más intensa. De menor a mayor influencia son: 1. Consejo de malos, 2. Camino de pecadores, y 3. Silla de escarnecedores.

Todos estamos relacionados con el primer nivel de mala influencia. Aunque decidamos no tener amistad con gente apartada de Dios, de igual manera recibimos sus consejos por los diferentes medios de comunicación. Casi todos nosotros permitimos los malos consejos cuando vemos la televisión, escuchamos la radio o interactuamos en las redes sociales. Lo peor de esta influencia es que bombardea constante a nuestros valores y motiva conductas dañinas, como por ejemplo, el consumismo, la relajación de los límites en la relación con el sexo opuesto, entre otras. Ante un efecto tan peligroso es necesario oponerse a los malos consejos con una disciplina de estudio de la Biblia y regulación del tiempo que se le brinda a los medios de comunicación.

El nivel de influencia denominado “camino de pecadores” implica la decisión de tener comunión con personas apartadas de Dios, para propósitos impíos. Mientras que el nivel “silla de escarnecedores”  demuestra la voluntad rendida para hacer daño a los demás, incluso desde una posición de hacedor de maldad. Cuando se participa en este nivel de mala influencia solo dos destinos son posibles: la condenación de Dios o la confesión y el arrepentimiento para volver a la senda de los justos. Quien no se vuelva a Dios en arrepentimiento será indefectiblemente condenado. No es posible la prosperidad “Tsaleaj” mientras se está en esos niveles de influencia de maldad.

Determinación #2 

Encontrar satisfacción en la Palabra (Salmo 1:2)

La segunda determinación para ser prosperado mediante la Palabra está relacionada con los sentimientos. Cuando el texto dice: “en la ley de Jehová está su delicia” significa que aquel que es prosperado mediante la Palabra primero encuentra placer en ella. Ante esto, muchos creyentes  reconocen que les cuesta leer la Biblia o pasar mucho tiempo en la meditación. Algunos alegan que no entienden lo que leen. Y aunque es comprensible que tengan dificultades en la lectura de la Biblia, la verdad no cambia. Aquel que se deleite en la Biblia será prosperado. Por tanto es necesario determinarse a que el estudio de la Biblia sea un placer que llene de satisfacción.

Para lograr encontrar satisfacción en la Biblia se pueden aplicar tres pautas:

  1. Pedir a Dios que nos ayude a deleitarnos en su Palabra (Filipenses 2:13)
  2. Establecer un ambiente adecuado para el estudio de la Palabra.
  3. Anotar las experiencias con el estudio de la Palabra, con especial atención a los resultados que produce en nuestra vida. Por ejemplo, cuando una promesa de la Biblia se cumple.

Determinación #3

Llenar la mente de la Palabra (Salmo 1:2)

Cuando el verso 2 señala la meditación como una virtud de aquel que es prosperado indica todo lo contrario al acto de quedar en silencio considerando alguna verdad. Meditar, hagah en hebreo, significa: reflexionar; gemir, murmurar; cavilar… implica repetir las Sagradas Escrituras silenciosamente con un sonido suave[3]. El propósito de repetir suavemente la Palabra de Dios es el de memorizar. Cuando se practica la memorización la mente se llena del pensamiento de Dios, de esta manera es fácil rechazar el consejo de malos. Cuando la mente está llena de la Palabra de Dios las decisiones serán acertadas y llevan a la prosperidad.

Aplicación

  1. ¿Cuál es la manera en que más recibe consejos de malos?
  2. ¿Qué le falta hacer para rechazar las malas influencias?
  3. ¿Qué hará para encontrar mayor satisfacción en el estudio de las Palabra?

Escoja en un verso del Salmo 1 para aprender de memoria y compartirlo la próxima semana en el GPO.

[1] James Strong, Diccionario Strong de Palabras Originales del Antiguo Testamento (Nashville, TN : Caribe, 2002

[2] William E. Vine, Diccionario Expositivo Vine. (Editorial Caribe, 1999. Versión digital para E-Sword 10.4, 2016), bajo 1 Salmo 1

[3] James Strong, Diccionario Strong de Palabras Originales del Antiguo Testamento (Nashville, TN : Caribe, 2002)

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