La senda del gozo

Texto bíblico: Filipenses 3:1-14

Cuando llegué a Paraguay conocí el concepto de ómnibus removido. Ingresamos por Encarnación y nos detuvimos en cada ciudad del camino. Muchas son las formas de llegar a Asunción desde Buenos Aires, en nuestro caso parece que escogimos el peor camino para llegar a la meta.

Como cristianos todos tenemos la misma meta, la salvación de nuestra alma. Incluso el apóstol Pablo dice en Filipenses 3: 11, tener esa meta: dice el apóstol, “si es que en alguna manera logro llegar a la resurrección de entre los muertos”. Aunque todos tenemos la misma meta final, no todos vamos por el mismo camino. Cada uno puede escoger la senda por la que llega a la meta.

Claro está que la senda que escoja determinará la calidad de vida que lleve hasta alcanzar la meta.
La senda que escogió el Apóstol Pablo puede llamarse la senda del gozo. En su vida cristiana experimentó infinidad de dificultades, pero su gozo siempre fue en aumento. Usted puede transitar hacia la meta final por esa misma senda. Pero para hacerlo tendrá que tomar algunas decisiones. Veamos las decisiones para situarse en la senda del gozo.

Decisión #1
Dejar la senda ya transitada (Filipenses 3:4-8)

Pablo siempre quiso servir a Dios. Todo lo que hacía tenía ese propósito, incluso la persecución contra los cristianos. En el afán de servir a Dios se convirtió en doctor de la ley judía y alcanzó una autoridad muy notable. Pero el camino que transitaba para servir a Dios le lleno de odio y rencor (Hechos 9:1). Cuando Cristo se le aparece en el camino renuncia a todo lo alcanzado. El prestigio y autoridad le son basura. Empieza una nueva senda que le lleva a una vida plena de gozo.

Decisión #2
Establecer Nuevos paradores (Filipenses 3:8-11)

En viajes muy largos por carreteras son muy apreciados los “paradores”. Estos lugares permiten al viajero acicalarse, alimentarse y renovar provisiones para continuar el viaje. Para que nuestra senda sea una de gozo se necesitan de “paradores” donde renovar nuestras vidas. En el texto pueden notarse tres paradores que renovaron la vida de Pablo. Estos pueden llamarse así:

  1. Parador “Mi Señor” (Filipenses 3:8) . En la senda de la amargura Pablo era guiado por sus
    impulsos. Ahora era guiado por su Señor.
  2. Parador “Ser hallado en él” (Filipenses 3:9) . Este parador le libró de la culpa del pecado. Como judío vivía preocupado ser encontrado justo por el cumplimiento de la ley, ahora él se encontraba justificado por la fe en Cristo.
  3. Parador “Conocer a Cristo” (Filipenses 3:10) . Antes conocía a Cristo por estudiar la ley. Ahora conocía no solo por la teología sino por la experiencia. Sentía en su vida el poder de la resurrección de Cristo.
Decisión #3
Concentrarse en la meta al final de la senda (Filipenses 3:12-14)

Cuando Pablo dice: “olvidando ciertamente lo que queda atrás”, el olvidarse se refiere a tres situaciones. 1) Lo que había logrado sin Cristo. 2) Los errores cometidos en Cristo. 3) Los logros en Cristo. Nada de esto le alentaba o desanimaba. Puesto que su vista estaba firme en la meta final, llegar a la presencia de Cristo.

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