Por las generaciones venideras

Texto bíblico: Jueces 2:6-10

¿Qué tanto podemos afectar a nuestras generaciones? Un estudio sobre dos familias una atea y otra creyente y el resultado de sus influencias en generaciones posteriores puede darnos la respuesta.

Entre los descendientes del ateo, Max Juke, se encontraron que:

  • 300 murieron antes de tiempo a causa de haber llevado una vida dura,
  • 140 de ellos fueron encarcelados en un promedio de trece años cada uno,
  • 190 mujeres de su descendencia fueron prostitutas y alrededor de cien de los descendientes fueron alcohólicos.

Mientras que entre los descendientes de Jonathan Edwards, reconocido ministro evangélico encontraron lo siguiente:

  • 400 cristianos de renombre,
  • 13 presidentes de universidades,
  • 65 profesores universitarios,
  • 100 abogados,
  • 32 jueces estatales,
  • 85 autores de libros clásicos,
  • 66 médicos,
  • 3 gobernantes estatales,
  • 3 senadores y
  • 1 Vicepresidente de los EEUU.

Así también, el libro de jueces resume claramente el resultado de una generación que hace mal las cosas: “Y murió también toda aquella generación, por lo que la generación que se levantó después no conocía a Jehová ni la obra que él había hecho por Israel” (Jueces 2:10).

La primera generación fue la de la conquista, liderada por Josué empezó a disfrutar de las promesas de Dios. La segunda aunque disfrutó lo recibido cometió algunos errores que llevaron a que la tercera generación ni siquiera conociera al Dios de sus padres.

Si queremos ser de bendición a nuestras generaciones debemos cuidar de no cometer los mismos errores. Veamos cuales son algunos errores de los que debemos cuidarnos si queremos que las promesas de Dios alcancen a nuestras generaciones

Error #1
Cumplir solo una parte del plan de Dios (Jueces 1:21, 27, 29, 31-32)

Dios estableció un plan muy claro para su pueblo: Ningún pagano debía quedarse en la tierra. El pueblo comenzó bien, pero por el camino se cansaron de combatir, se conformaron con lo que tenían y dejaron que los paganos habitaran entre ellos. Esto trajo consecuencias desastrosas para sus descendientes pues cuando los paganos se fortalecieron y oprimieron al pueblo de Dios

Debe aclararse que cumplir solo una parte del plan de Dios fue una decisión por conveniencia del momento. Ya estaban cómodos con lo que tenían y no pensaron en sus generaciones.

Error #2
Buscar una alternativa al plan de Dios (Jueces 1:28, 30, 33)

El segundo error es peor que el primero. No satisfechos con descansar, intentaron sacar provecho de la autoridad que Dios les concedió sobre los enemigos. La autoridad estaba destinada a expulsar a los enemigos, pero ellos la usaron para sacarles dinero. Se creyeron más inteligentes que Dios. A causa de esta alternativa al plan divino, en la siguiente generación la situación se revirtió y fueron los hijos los que pagaron tributo.

Error #3
Negarse a colaborar con otros en el plan de Dios (Jueces 1:34-36)

El pueblo de Dios estaba dividido por tribus. Algunas tribus lograron conquistar su tierra con mayor prontitud que otras. Una de ellas, la tribu de Dan, tuvo dificultades en hacer su parte y la tribu más cercana no se preocupó en ayudarle. Por el contrario, tomó oportunidad de la debilidad de su hermano y se enriqueció haciendo tributario al Amorreo que los oprimía.

El mandato de Dios era claro: “pasaréis armados delante de vuestros hermanos, y los ayudaréis hasta tanto Jehová les haya dado reposo igual que a vosotros” (Josué1:14-15). Al negarse a ayudar a sus hermanos perdieron la protección de Dios y sus hijos sufrieron las consecuencias.

Preguntas de aplicación:

  1. ¿Qué debes hacer para continuar con el plan de Dios?
  2. ¿Qué alternativas debes evitar para bendecir a tus generaciones?
  3. ¿Cómo puedes colaborar con otros para que cumplan el plan de Dios?
  4. Toma el compromiso de hacer algo a favor de un/a compañero/a del GPO

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