Plenos por la Resurrección

Plenos por la Resurrección

Colosenses  2:10-15

 

Al llegar a Paraguay me sorprendí por la fuerza de la tradición religiosa en esta nación. Además de sorprenderme, disfruté en la Semana Santa los tiempos en familia y la abundancia de chipa.  Las tradiciones religiosas pueden ser muy oportunas para recordar las verdades del evangelio y para compartir en comunidad.

Sin embargo, la mayoría de ellas están diseñadas de tal manera que el que practica la tradición, lo hace por una necesidad y no por celebración. Por ejemplo, en el viacrucis practicado en Semana Santa, el creyente que confesó su pecado busca indulgencia plena, es decir, que no tenga que ir al purgatorio a sufrir por los pecados cometidos. Esto hace que  recordar la pasión de Jesús es una necesidad para evitar el castigo más que una celebración del sacrificio de Cristo como suficiente para nuestra salvación.

Es en este sentido donde la tradición se aleja de la verdad del evangelio. En la Biblia se presenta al creyente en una posición diferente. En vez actuar para evitar el castigo lo hace por el gozo de la salvación. En el caso del texto que hoy nos ocupa, el creyente es presentado en plenitud. Completo en Cristo Jesús, con toda autoridad. Claro está que esta autoridad, esta plenitud, es consecuencia de la muerte y resurrección de Cristo. El cristiano, en la Biblia es animado  celebrar la resurrección porque la muerte y resurrección de Jesús es el medio por el cual fue quitado de la triste condición en la que se encontraba.

Consideremos la condición de la cual Cristo nos rescató por medio de su muerte y resurrección de manera a celebrar lo que hizo por nosotros.

Condición #1

Vencidos por el pecado (Colosenses 2:13)

Como sabemos, el pecado es la desobediencia a la ley de Dios, es por tanto una decisión de hacer aquello que Dios dice que es malo. En la Biblia, para que quede claro el poder que tiene el pecado, se lo personifica como si fuera un enemigo del hombre. Pablo dice: “porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató” (Romanos 7:11).

En la condición de muertos era imposible hacer algo para vencer al pecado. Pero  Jesucristo, con su obra, libró a los hombres, tanto del poder como de las consecuencias del pecado. Les ha dado una vida tan nueva que sólo se puede expresar diciendo que los ha resucitado de entre los muertos.

Estábamos vencidos, muertos en nuestros pecados, pero Jesús consiguió para nosotros el perdón.

Condición # 2

Endeudados por nuestras acciones (Colosenses 2:14)

 

Para comprender el concepto de endeudados por nuestras acciones  es necesario explicar la frase “acta de los decretos”, esta es una sola palabra en el original griego, jeirógrafon, que significa el reconocimiento de deuda firmado por el deudor, algo así como un pagaré. Es decir, los pecados de los hombres crearon una lista interminable de deudas que se tenían con Dios. Y como toda deuda que no se puede pagar, nos deja a voluntad del que posee el pagaré firmado.

El otro término a considerar es: “anulando”, en este caso  es el verbo griego exaleifein que significa borrar. Así como hoy se puede borrar una pizarra acrílica y dejar totalmente en blanco luego de hacerlo, Dios, en su maravillosa gracia, anuló el informe de nuestros pecados tan completamente como si no hubieran existido, sin dejar ni rastro.

Estábamos endeudados por nuestras acciones, merecíamos el castigo, la condenación pero por la obra de Cristo, El ser humano ya no es un delincuente que ha quebrantado la Ley y está a merced del juicio de Dios; es un hijo que estaba perdido y puede ahora volver a casa a dejarse abrazar por la gracia de Dios.

Condición # 3

Cautivos a voluntad del Diablo (Colosenses 2:15)

El verso 15 habla de la victoria de Cristo sobre los principados y potestades de las tinieblas, pero también lleva implícita la esclavitud de aquellos que por sus deudas, es decir sus pecados,  estaban a disposición de Satanás.

Nuestra condición antes de Cristo era de esclavos del Diablo y sus demonios, pero Jesús despojó a los espíritus del poder que tenían sobre nosotros. La palabra despojó significa quitarle las armas y la armadura a un enemigo vencido. Ciertamente Satanás nos tenía en esclavitud, pero Cristo lo venció y le quitó las armas y la armadura. Ahora el Diablo no tiene ningún poder sobre nosotros. Ya no le tememos, ni seguimos sus órdenes, ahora el diablo nos teme a nosotros y debe obedecer nuestra orden de soltar todo lo que Dios nos ha concedido, nuestra familia, nuestra economía, nuestra salud, nuestra comunidad, nuestra nación.

Aplicación:

  1. Pida a algunos asistentes del GPO que agradezcan a Dios por algún pecado del que les libró (puede coordinar anticipadamente con quien hablará). Eso ayudará a los nuevos a confiar en el poder de Cristo para experimentar la liberación de sus debilidades
  2. ¿Qué obras del Diablo que se pueden notar la comunidad y en las familias del GPO? Tomen tiempo para deshacer esas obras en el nombre de Jesús.

 

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