Accionar para un despertar espiritual

Accionar para un despertar espiritual

2 Crónica  29:1-15

 

El pasaje de Crónicas 29 presenta a un pueblo que se ha revelado contra Dios y por ende estaba lejos de alcanzar las promesas de protección que Dios tiene para ellos. Pero un hombre, en este caso el rey Ezequías, se determina hacer algo para que la vergüenza sea quitada primero de su familia y luego la del resto del pueblo. Toma una decisión de redoblar esfuerzo y acciona conforme a los propósitos de Dios. Esa decisión fue relevante para que el pueblo reconozca su condición y vuelva a Dios.

Cuando Ezequías tomó el trono de Judá encontró a un pueblo en rebeldía, sumergido en el pecado y  alejado de los propósitos divinos, pero logró provocar un despertar espiritual. Ese logro fue el resultado de su esfuerzo más algunas decisiones fundamentales. Si nosotros deseamos provocar algún cambio en nuestro entorno deberemos, de la misma manera, redoblar esfuerzos y tomar las mismas decisiones. Consideremos las decisiones que permiten provocar un despertar espiritual en nuestro entorno.  

Decisión #1

Poner a Dios en primer lugar (2 Crónicas 29:3)

Una de las evidencias de la decadencia espiritual del pueblo de Judá era la condición de deterioro del Templo. La casa de Dios estaba abandonada. Las puertas permanecían cerradas y las ceremonias que debían realizarse fueron suspendidas. Sin los sacrificios por los pecados del pueblo era imposible una restauración espiritual. El Templo debía volver a su antiguo esplendor para que un despertar espiritual fuera posible.

Aunque en Judá había muchas cosas que estaban mal, Ezequías entendió lo que debía ir en primer lugar. Concentró todas sus fuerzas en la restauración del Templo. Y Dios se manifestó a favor de él.

Decisión #2

Vivir en santidad (2 Crónicas 29:5)

La santidad es la segunda decisión para provocar un despertar espiritual. Tan baja era la condición espiritual de Judá que hasta los religiosos estaban contaminados con el pecado y el santuario estaba profanado con elementos paganos. Por esto Ezequías ordena que se santifiquen los levitas y sacerdotes, y luego que purifiquen el templo y los muebles y utensilios. La santidad es un pre requisitos para hacer algo para Dios.

Es muy importante entender que Dios no se manifestará donde no hay santidad. Peor aún si la persona que tiene que servir a Dios no hace de la santidad su estilo de vida

Decisión #3

Anular la maldición generacional (2 Crónicas 29:6-10)

La condición en la que se encontraba el pueblo de Judá tenía que ver con las acciones de los antepasados. El texto dice: “Nuestros antepasados fueron infieles e hicieron lo malo a los ojos del SEÑOR nuestro Dios. Abandonaron al SEÑOR y al lugar donde él habita; le dieron la espalda… Por eso el enojo del SEÑOR ha caído sobre Judá y Jerusalén. Él los hizo objeto de espanto, horror y ridículo, como ustedes pueden ver con sus propios ojos.” (2 Crónicas 29:6,8 NTV). Aunque Ezequías quería hacer lo bueno pesaba sobre él las malas acciones de los reyes anteriores. Ante esto,  Ezequías determina hacer pacto de consagración con Dios y de esta manera terminar con la maldición de su familia y luego la de toda una nación.

La maldición se rompe con la consagración a Dios. Cuando se reconoce el pecado y se determina servir a Dios en obediencia y fidelidad la maldición llega a su fin.

Aplicación:

  1. ¿Qué debes hacer para que Dios esté en primer lugar en tu vida?
  2. ¿Qué situaciones atentan contra la santidad en tu vida?
  3. ¿Cómo puede ver tu familia que estás consagrado a Dios?

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *